viernes

SABADO Y DOMINGO ....EN CIERNES

SÁBADO Y DOMINGO…EN CIERNES

Sábado, domingo, palabras mágicas, aguardan las horas tranquilas, sin trabajo, sin apremios, horas libres para hacer lo que a uno le venga en gana…

Llegué esta mañana, muy temprano, a mi pueblo, me recibieron el sol, la claridad, las nubes que se iban disolviendo poco a poco, los campos aun sin sembrar, la gente campesina y sus afanes…me recibió mi esposo, vestido como para una fiesta, me esperaba delante de la puerta de nuestra casa con una gran sonrisa en sus labios.

Cómo amo a este hombre, cómo lo extraño cuando nos separamos, cómo agradezco a la vida el hecho mágico de haberlo conocido, y de haberme permitido la extraordinaria felicidad de tener los dos hijos que tenemos.

Me alegra el alma ver a este hombre después de tantos días de ausencia, esos gestos, esas muestras de cortesía, de galantería y de amor, me llenan de ternura y de calorcito el corazón.

He dejado a mis dos hijos, lejos, con sus atavíos supremos de seres independientes y buenos, los he dejado y se ha tallado una muesca más en la madera de mi espíritu, no para sufrir, sí para hacerme más fuerte.

Mañana es sábado y a este día le sigue el domingo mágico...día de feria, de bullicio, de niños alegres a pesar de la miseria de sus ropas raídas, de sus mejillas coloraditas y sucias, domingo que desde hace muchos años es un día festivo para nosotros, sin misas, sin llanto, sin homofobia  y  sin dogmas que nos aten a ritos y a temores absurdos.

Mañana es domingo, soy libre y ¡¡estoy viva!! ¡¡estamos vivos!!

Mañana es domingo y me imagino a mi hija con su novia disfrutando de esas horas de ocio, y me imagino a mi hijo en un café esperando a un amigo o soñando con la novia que debe llegar a su vida en algún mágico momento de revelación!

 ¡GRACIAS A LA VIDA QUE ME HA DADO TANTO!






  

martes

VUELVO A ESCRIBIR PORQUE HE RENACIDO Y SOY FELIZ!

Madre moderna saluda a todos sus lectores con mucho afecto.

Mi largo silencio se debió a dos años de  terribles enfermedades felizmente ya superadas, dos años en los que mi hija lesbiana y su novia, mi hijo heterosexual y mi esposo fueron las columnas maestras de mi espíritu y logré aprender a caminar nuevamente, a pararme y a sentarme en una silla, a escribir, a bañarme...en fin.. aprendí a  hacer lo que toda persona normal hace cada día de su vida y ni siquiera se da cuenta!

Todo este tiempo ha sido de aprendizaje y de conciencia de la vida y de la muerte de cada día, todo este tiempo refuerza mi convicción de que somos todos iguales, heterosexuales, homosexuales, bisexuales.....etc.etc... somos nosotros mismos los que establecemos las diferencias y lamentablemente ahondamos los abismos y nos separamos de quienes más amamos porque somos en realidad muy tercos y no queremos ni aprendemos a ser capaces de construirnos una nueva silla después de que perdimos la anterior en la que estábamos cómodamente sentados.
No renunciamos a nuestros dogmas, y es bueno hacerlo porque podemos crear para nosotros mismos una nueva visión del mundo, de las personas, y de la maravilla que nos rodea cada día y a la que cerramos los ojos del cuerpo y del alma.


Aquí me tienen nuevamente dispuesta a seguir escribiendo y trataré de contestar los correos que llegan a mi blog!!!
GRACIAS POR LEER MI BLOG!






  

sábado

Los comentarios de mi madre


Desde que yo recuerdo, mi madre hacía comentarios muy ácidos y feos sobre los homosexuales. Decía cosas como que “los maricas no merecen vivir”, o “los maricas son seres atrofiados” o algo como “lo único que nos falta en esta familia de locos es un par de maricones”.
Algo de razón tenía al decir “esta familia de locos” porque gracias a esa familia yo estoy viva y tengo una hija lesbiana maravillosa y un hijo heterosexual también magnífico.
Ella, mi madre, recordaba con ironía y burla a una compañera de colegio, antigua como ella, y decía despectivamente “ésa se emanoró de otra mujer, y todo el mundo la señalaba, la pobre se quedó sola y se murió sola, pero se tuvo que ir de este pueblo y sola”.
Esos comentarios eran tan feos como los que hacían las monjas en mi colegio: “los homosexuales se van derechito al infierno, a quemarse para toda la eternidad”, y yo escuchaba estas cosas a una edad en la que ni sabía ¿qué o quiénes eran los homosexuales?, ya que, por supuesto, ellas no se atrevían a explicarnos nada referente al amor y al sexo heterosexual y menos homosexual.
Eran tan ladinas estas monjas como mi propia madre, recuerdo a una en especial, que se llamaba “sor Santa” que un buen día me arrinconó bajo una escalera y pretendió besarme en la boca, yo felizmente tenía todo el atrevimiento de una chica “bien” de 12 años y le di una patada tan fuerte que no le quedó más remedio que dejarme ir y allí se quedó asustada y temblando, la monja bigotuda, no yo, ¡por supuesto!
Mi madre está muerta ahora, y se quedó sola también, por su amargura permanente, por su incapacidad de ser feliz, de disfrutar de su propia sexualidad, de sus hijos, de su riqueza material, en fin, ¡por su incapacidad de vivir!
Y tan mal vivió que seguramente vivió su propio infierno por muchos años.
Y yo, sigo aquí, feliz de mi vida, de mi familia, de mi hija lesbiana, de mi hijo heterosexual y, sobre todo, feliz de haber aprendido en este camino de la vida, que el amor merece respeto, sea heterosexual o sea homosexual, o bisexual.
Y el respeto se traduce explícitamente en los comentarios que hacemos todos los días.
Y he aprendido también que para hacer comentarios homófobos uno tiene que ser verdaderamente ignorante o parecerse a mi madre o a las monjas de mi colegio.

"Aprender y gozar, hasta el rigor mortis" -- Maggie Kuhn (1905-1995).

Aparte.- “Historia de la Esposa” es un delicioso libro de Yalom Marylin….. que estoy disfrutando por estos días.

Y descubro la poesía lésbica, maravillosa, de Cristina Peri Rossi:

“Te amo como mi semejante
mi igual mi parecida
de esclava a esclava
parejas en subversión Al orden domesticado
te amo ésta y otras noches
con las señas de identidad cambiadas
como alegremente cambiamos nuestras ropas
y tu vestido es el mío
y mis sandalias son las tuyas
como mi seno es tu seno
y tus antepasadas son las mías
hacemos el amor incestuosamente
escandalizando a los peces
y a los buenos ciudadanos de éste
y de todos los partidos …”


Los dejo con la música feliz de Mozart, Sinfonía 40, y ¡un sentimiento profundo de solidaridad que me inunda estos días por todos los japoneses!

El sentimiento de culpa


¿Qué es la culpa? ¿Qué es aquello que nos hace pensar y sentir que somos culpables de algo?
¿Es un sentimiento o es producto de lo que hemos aprendido?
Si hicimos bien o mal a alguien, si educamos bien o mal a nuestros hijos, si nos portamos bien o mal en determinada situación…
Pero ¿Qué es el bien y qué es el mal? He ahí el punto central del asunto de la culpa: ¿Qué está bien y qué está mal?
Nos enseñan desde niños qué es lo que está “bien” y qué es lo que está “mal”.
Está bien tener miedo a Dios, está bien respetar las reglas de la religión cristiana, está bien ser buenitos, está bien ser honrados, está bien no decir mentiras, no robar, no faltar el respeto a los padres, está bien visitar a los enfermos, está bien dar limosnas a los pobres, está bien ser puros de pensamiento, palabra y obra , está bien no sentir deseos carnales, está bien,……está bien…está bien…¿Está bien?...
Y, ¿Qué sucede cuando nos damos cuenta de que no estaba bien hacer todo lo que nos mandaban a hacer de niños… cuando vemos con claridad de que muchos de esos “hacer bien” son únicamente convencionalismos o normas llenas de prejuicios?
Por ejemplo, yo no doy limosnas a los "pobres" que mendigan en las calles porque he aprendido que la mayoría de ellos son vagos que usan la conmiseración para hacerse de dineros ajenos sin trabajar.
Por ejemplo, yo no soy pura de pensamientos porque he aprendido que si eres ingenuo en este mundo de fieras pues te conviertes en alimento de las mismas….yo no visito a los enfermos a no ser que sean mis familiares-amigos muy queridos…yo sí siento deseos carnales porque de esa materia estoy hecha…
Está mal decir mentiras, está mal robar, está mal ser malos, está mal ser soberbios, está mal ser irrespetuosos, está mal ser egoístas, está mal ser golosos, está mal ser descreídos, está mal no cumplir los ritos religiosos, está mal ser impuros, está mal sentir deseos sexuales, está mal adorar ídolos, está mal…está mal…está mal…¿Está mal?...
Yo, por ejemplo, soy irrespetuosa cuando alguien comete un abuso en contra mía, también soy egoísta con mis amores y mis victorias porque me han costado muchísimo esfuerzo, soy descreída porque me lo ha enseñado la experiencia de vivir en este mundo, soy golosa porque no hay mayor dicha, aparte de la alegría, de aprender a saborear un exquisito chocolate, o una fruta deliciosa en su punto exacto de maduración, y adoro todos los ídolos que me caen en las manos, como por ejemplo las flores, las plumas de colores, el ocaso de las tardes, la alegría de mis hijos, la risa de los niños,……y por todo eso ¿Soy mala?, ¿Debo sentir culpa?.
Aprendemos mucho sobre el bien y el mal….y decidimos, cuando somos capaces de actuar de un modo u otro…entonces ¿Porqué si las cosas no salen como esperábamos, sentimos culpa?, ¿Porqué como madres y padres que somos, sentimos culpa si una hija o un hijo nuestro es homosexual?...¿Porqué nuestros hijos homosexuales “deben” sentir culpa?
Porque hemos aprendido a “sentir” y “asumir” la culpa, que es una reacción emocional aprendida, por medio de la cual algunos nos manipulan y nos controlan emocionalmente.
Nos han enseñado, desde antes de nacer, que vivimos en una sociedad de culpas, que venimos a un mundo en el que siempre hay que sufrir y en el que hay culpables y victimarios, víctimas y opresores…nos han enseñado que debemos aceptar este orden de cosas ya “establecidas”.
Solamente si en verdad hemos ofendido o herido a alguien es justo que pidamos perdón, para dejar de sentirnos culpables y reparar en algo el daño que hicimos. Si no es así, ¿Es que se nos tiene negado para siempre el sentirnos victoriosos y debemos ser siempre víctimas de alguien o de algo?.

Dejemos de vivir con ese sentimiento de culpa tan dañino a nuestro ser interior.

Aprendamos a ser felices, sin remordimientos, sin culpas.

La vivencia del remordimiento es como tener algo intragable atravesado en la garganta, que finalmente se volverá contra uno mismo, es eso que sentimos cuando tenemos alguna “certeza” de que hemos actuado mal de acuerdo a nuestro propio código moral, que puede coincidir o no con el código social en que vivimos, código este que podemos aceptar o no, libremente.
La homosexualidad de nuestros hijos no significa que nosotros como madres o padres hayamos actuado mal en la vida, nosotros como padres y madres que amamos a nuestros hijos hemos hecho todo lo mejor que hemos podido hacer, siempre.
Puedes seguir lamentándote hasta el fin de tus días, pensando en lo malo que has sido, en que te has equivocado, en que educaste mal a tu hijo o hija homosexual, puedes seguir pensando en lo culpable que te sientes, y ni la más pequeña porción de culpa podrá hacer algo para rectificar ese comportamiento.
Tu culpabilidad es una tentativa de cambiar la historia, de desear que las cosas no fueran como son.
Pero la historia es así y por mucha culpa que sientas no puedes hacer nada al respecto.
La culpa es una excelente manera de ganarse la compasión de los demás.

"Yo hago lo mío y tu haces lo tuyo
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas
Ni tú estás en el mundo para llenar las mías.
Tú eres tú y yo soy yo.
Si causalmente nos encontramos será hermoso
Si no, no importa".
(Fritz Peris)

lunes

Y... ¿cuando se casa tu hija??


Esta pregunta la hemos escuchado cientos de veces y cada vez que alguna o algún impertinente la formula, tengo muchas ganas de decirles: “pues, cuando en este país exista una ley que permita las bodas entre homosexuales” o “cuando este sea un país civilizado y se permitan familias de dos mamás o de dos papás” o, lo que digo generalmente: “pues, cuando a ella le dé la gana de hacerlo”.

Que se le pasa el tren a tu hija, que ya es hora de que tengas nietos, que ya es profesional y debería casarse, que…y que….y que…y tantos que…que me da mucha bronca vivir en este país anticuado y lleno de prejuicios contra los homosexuales.

El día en que mi hija y su novia se casen, no duden de que vamos a hacer una gran fiesta pública a la que invitaremos a todas y todos esos papanatas prejuiciosos para que sus rostros queden grabados en las fotografías y en las películas (porque vamos a grabar muchísimas) con sus gestos de asombro y de estupefacción que nos harán recordar siempre en lo absurdo y cómico de la tragedia y la comedia de vivir en un país que era homofóbico, porque si mi hija y su novia se casan querrá decir que nuestro país dejó de serlo, al menos un poquito.

sábado

HIJOS HOMOSEXUALES ¿LIBRES?, ¿CONTADORES DE CUENTOS?

Cuando vamos por las calles, mi esposo y yo, agarraditos de la mano o abrazaditos, siempre hay algunos o algunas que nos miran y hablan entre ellos…a veces me gustaría saber qué dicen de nosotros dos que tenemos ganas de ir por las calles así, como nos da la gana, abrazados porque nos amamos, abrazaditos aunque seamos adultos y tengamos muchas canas en la cabeza.

Somos libres de ir por allí así: abrazaditos y nos damos un beso cuando queremos!

Sin embargo, no somos tan libres, porque pensamos siempre en nuestra hija y en su novia que van buscando sitios solitarios, cuidándose de que no las vean para poder darse un beso furtivo y cariñoso, porque si alguien las viera probablemente les gritaría alguna obscenidad o recibirían alguna agresión gratuita, absurda yhomofóbica.

Entonces comprendemos que la realidad es mucho más cruda que nuestro espejismo de libertad, nosotros heterosexuales, no tenemos que “escondernos” ni mentir para poder tener un espacio en el cual abrazarnos y besarnos libremente si quisiéramos hacerlo.

Cuando éramos “enamorados clandestinos” nos cuidábamos mucho de que no nos viera nadie caminando juntos, ni menos abrazados. Pero esa etapa pasó y adquirimos un status de “legalidad oficial” cuando nos casamos. Mi hija y su novia no pueden casarse en este país y ya llevan más de 10 años juntas!!

Entonces, ¿de qué libertad podemos hablar?

Mi hija y su novia no podían encontrarse libremente en cualquier lugar para andar abrazadas o besarse si quisieran hacerlo, por eso “inventaban” historias casi infantiles para encontrarse, por eso muchas hijas lesbianas, y muchos hijos homosexuales, también “inventan” cuentos para poder encontrarse con sus novias onivos en algún lugar discreto y en donde no se vieran en riesgo de ser agredidas o agredidos.

Si yo hubiera comprendido antes esta realidad pues, las hubiera dejado solas en casa, en ese lugar seguro y bello que es el hogar, para que pudieran estar a solas ellas y su amor.

Ser madre moderna me ha enseñado que las parejas homosexuales necesitan privacidad, del mismo modo que las parejas heterosexuales. ¿Obvio no creen?

Cuando aceptamos y comprendemos a nuestros hijos homosexuales, muchas veces nos preguntamos, ¿porqué nos mintieron tanto y tantas veces?...y me contesto: simplemente porque necesitaban hacerlo, estando entre la espada y la pared es casi una necesidad vital inventar algo para salvarse la vida!

Si inventar historias, muchas veces casi infantiles y poco creíbles, les daba a nuestros hijos homosexuales la posibilidad de encontrarse con sus novias o novios, pues, simplemente las inventaban!

No justifico la mentira alevosa y maléfica, pero la “invención” de historias y cuentos obligados por algunas circunstancias, de vida o muerte, en muchos casos nos han salvado y nos han permitido seguir adelante en búsqueda de la defensa de nuestras verdades, de nuestros sentimientos, de nuestro derecho de abrazar y besar a quien amamos y en cualquier lugar.

Si vivimos en una sociedad realmente libre, ¿porqué muchas ciudadanas y ciudadanos homosexuales de este país deben aprender a mentir, a inventar historias, para poder encontrarse con sus parejas?

Simplemente porque no vivimos en una sociedad libre, ni las madres ni los padres de hijos homosexuales estamos lo suficientemente preparados para comprender, respetar y aceptar la homosexualidad de nuestros hijos y los “obligamos” a convertirse en contadores de historias, de mentiras que les permitan vivir libres!

viernes

preguntas o comentarios

Si estas pasando por un caso parecido al mio,
Si tu hijo o hija te acaba de decir que es homosexual y no sabes que hacer frente a esta noticia.
Si presientes que tu hijo o hija es homosexual y quieres conversar con alguien que ya ha pasado por esto, puedes escribirme a:


Tratare en la medida de lo posible de contestar tus preguntas de manera honesta y real, desde mi propio punto de vista como madre (heterosexual) y con la experiencia de tener una hija lesbiana (me dijo que es lesbiana hace casi 13 años) y un hijo heterosexual.

Derechos Humanos de los homosexuales... y de sus padres

¡Estoy sorprendida!

Muy sorprendida porque, cuando hace ya tiempo, publiqué el Decálogo para Padres de Hijos Homosexuales recibí casi inmediatamente muchas cartas de felicitación, de agradecimiento, de sorpresa, de “qué bien, ya era hora”.

Y luego cuando invertí los papeles, es decir, cuando escribí sobre lo que consideraba correcto o incorrecto en cuanto a algunas actitudes de los hijos homosexuales para con sus padres heterosexuales, ¡nada!

¿Qué sucede?... pues no lo sé con certeza, pero lo intuyo.

Parece que a los hijos, tanto homosexuales como heterosexuales, no les gusta que les digan algunas verdades sobre algunos comportamientos errados para con sus padres…pero, eso sí, les encanta que les digan cómo deben comportarse los padres con ellos.

¡En este asunto también hay muchas cosas de las que hablar y creo que es necesario hacerlo!

He recibido varias cartas de madres o padres que, suponemos han criado a sus hijos con amor y con dedicación, y escriben desesperados porque sus hijos o hijas homosexuales adoptan un comportamiento muy agresivo, insolente y hasta irrespetuoso con sus padres cuando conocen de su homosexualidad; cartas que me dicen del sufrimiento de estos padres porque simplemente los hijos homosexuales decidieron no dirigirles más la palabra, o porque se fueron de la casa sin ninguna explicación o porque tienen una pareja que se convierte de pronto en la única persona a la que obedecen y siguen ciegamente y cierran su corazón y su mente a las opiniones de todos los demás, incluidos sus padres.

Felizmente nosotros tuvimos y tenemos la gran suerte de que nuestra hija tiene una novia que es un ser humano increíblemente bueno, una mujer justa que jamás insistió en alejar a nuestra hija de nosotros, sus padres, una mujer que le pidió comprensión y paciencia aun en nuestros tiempos de alejamiento y de discusiones sordas. Ella, la novia de mi hija, siempre tuvo la lucidez suficiente como para saber que la familia, no debía destrozarse por ningún motivo.

Cuando los padres hacemos reclamos, exigimos el mismo respeto y la misma comprensión que los hijos piden de nosotros.

Tengo una seria preocupación con respecto a este asunto y es que muchas veces las minorías, étnicas, homosexuales, u otras, tienden a considerarse algo “víctimas” y algo “especiales” por sus intrínsecas diferencias y luego son estas mismas minorías las que, por estas consideraciones erradas, excluyen a las mayorías….¿invertimos los papeles solamente por considerarnos “pocos”, “raros”, o especiales?

¿Es correcto, por ejemplo que las lesbianas o los transexuales o los travestis, u otros grupos minoritarios excluyan a los heterosexuales por ser cómo son, porque no son como ellos?

Muchas veces estas consideraciones erradas de las minorías hacia las mayorías, o viceversa, han sido detonantes de luchas encarnizadas, de violación de los derechos humanos inherentes a todos: minorías o mayorías, mayorías o minorías.

Hijas homosexuales, hijos homosexuales, madres y padres de hijos homosexuales, ya es hora de comprender que: ¡los derechos humanos, en su más amplia acepción, nos competen a todos, seamos minorías o mayorías!

El respeto de los padres a los hijos homosexuales o no, exige también que los hijos respeten a los padres y, entre otras cosas además, comprendan su sorpresa e ignorancia cuando se enteran de que sus hijos son homosexuales, bisexuales, travestis o pertenezcan a cualquier otro grupo minoritario.

Y en mi búsqueda personal para que esto se haga realidad algún día, para lograr, poco a poco, que vivamos en paz y como seres humanos dignos, es que escribo este blog.

sábado

Album de fotos


Hoy estuve mirando los álbumes de fotografías de mi familia.

Estaba buscando algunas fotos de mis hijos para ponerlas en mi mesa de trabajo.

Hoy me percaté, dolorosamente, que en esos álbumes hay espacios de tiempo de la vida de mi hija, que nos hemos perdido todos.

En las ultimas fotografías, que tenemos atesoradas, ella tiene 18, 19 años…no más.

Después... el vacío…un gran espacio de tiempo que ahora me duele…

¿Porqué no tenemos fotos de ella?

Me pregunto y me respondo a mí misma: porque luego vinieron los días inacabables de lidiar con ella, de discutir con ella, sin comprender nosotros que ella amara a otra mujer, sin ser capaces de dejar a un lado nuestros prejuicios y nuestros miedos…exigiéndole un camino que no era el suyo.

Exigiéndole un lugar en las fotografías de familia….un lugar que quedó vacío por nuestra intransigencia, por nuestra poca capacidad de abrir nuestras mentes y, sencillamente, comprenderla, amarla, respetarla.

Esas páginas en los álbumes de fotografías de la familia ya no podrán llenarse jamás.

Esas páginas vacías y dolorosas quedarán así.

Para hacerme recordar siempre que fui necia, que fuimos necios, su padre y yo, y comparto este dolor y esta experiencia, para que esa necedad absurda no sea jamás asumida por otros padres de hijos homosexuales.

El recuerdo que nos traen las fotografías es invalorable y es un tesoro, agradable o no, que no debemos despreciar nunca.

lunes

Salir del closet


“Salir del clóset ”...

Qué expresión tan hermosa y tan terrible esta que se usa, porque quiere decir libertad y prisión a la vez.

Quiere decir que las personas viven ocultas y que cuando deciden mostrarse tal y como son, tal y como desean ser: “salen del clóset”

Qué terrible debe ser vivir “ metido en un clóset ”, encerrado, aprisionado…ver el mundo solamente a través de una ranura por la que entran el aire y la luz…soñando con el mundo de “afuera”…queriendo vivir en ese mundo como cualquier otro ser…

¡Y es que todas y todos tenemos el derecho de vivir en el mundo de afuera, y no encerrados en un clóset!

Entiendo particularmente esta expresión porque cuando era una niñita de diez años y vivíamos en un antiguo hotel de mis padres, un atardecer tuve que esconderme dentro de un clóset, en una antigua habitación del hotel…porque un hombre mayor quería violarme…me escondí allí y allí dentro estuve sudando frío, con el corazón latiéndome a millones por hora….muerta de miedo, casi sin respirar, con ganas de gritar y gritar aún sabiendo que nadie me escucharía…y sabiendo al mismo tiempo que si gritaba el hombre iba a saber dónde estaba….así que me quedé calladita por el terror hasta que él decidió irse porque , mucho después lo supe, el portero del hotel, felizmente para mí, había empezado a limpiar las habitaciones…

Me imagino como seria vivir dentro de ese clóset…qué espanto…qué locura y humillación y miedo y ganas de vomitar y orinarse y llorar…y todo al mismo tiempo.

Yo sé cuán terrible es estar escondida en un clóset….y por eso mismo, un buen día pude comprender la magnitud y la grandeza de quienes pueden decir:

¡Al fin, salí del clóset! …y sobre todo que lo dijera mi propia hija que ama a otra mujer.

No hay regalo más grande que saberla libre, libre de miedos, de prejuicios, de terror…y yo libre también, junto a ella, y para siempre.

viernes

Leccion de los Salteaux y los Dunezza en la Columbia Britanica de Canada


La sabiduría de los antiguos indígenas Piel Roja de América del norte es un punto de referencia para rescatar los antiguos valores que respetaron la diversidad en identidad de género en concordancia con la naturaleza humana, valores que han preservado hasta nuestros días en contra de los preceptos que imponen diversos intereses en nuestra historia contemporánea.

En estos pueblos que por fortuna para todo el mundo, han cuidado en lo posible su cultura: Cuando una madre da a luz, nadie pregunta si fue niño o niña, lo importante es saber si están bien. La maternidad hace que las mujeres se junten entre mujeres para criar y cuidar a la infancia ayudadas por los varones, quienes son más bien llamados a proveer el sustento y cuidar de la tierra.

Sus nombres muchas veces carecen de género de modo que un niño puede llamarse Lluvia o una niña puede llamarse Oso y más bien destacan con un adjetivo alguna característica percibida en la criatura, así se dan nombres como Anamosa = Cervatillo blanco, Kansas = Viento del sur, etc.

Las niñas también cazan y los niños también tejen, todos niños y niñas son cuidados y queridos sin imponer un patrón de conducta de género, que cuando es infringido les signifique algo vergonzante; todo lo contrario, si con el devenir de los años, una criatura: infante, púber, adolescente o adulto manifiesta una orientación sexual diferente, se le confiere con respeto un trato acorde a su orientación.

Se les llama “Two Spirited” y se les considera una edición especial entre los seres, bendecidos(as) por el creador con una variante entre lo masculino y lo femenino, (tienen dos espíritus). A ellos no se les favorece, ni tampoco se les discrimina, tan solo se les brinda amor como a los demás.

Sin embargo, los sabios indígenas entienden que un(a) Two Spirited” en algún momento de su desarrollo va a descubrirse a sí mismo(a) diferente a los demás, esto incluso puede generarle desconcierto o hasta un padecimiento emocional. Procesos necesarios para despertar luego los mecanismos de autoestima y bienestar individual. En ese descubrirse, nada debe alterar el proceso, nada externo debe inquietarle, ni a favor, ni en contra, puesto que se considera algo estrictamente espiritual.

Como resultado de esa forja interior, se espera de un(a) “Two Spirited”, una condición de inteligencia que aproxime la mente del hombre y la de la mujer en un solo discernimiento, una visión íntegra, con un conocimiento profundo que solo da la experiencia y la vivencia interior de un(a) “Two spirited” .

Nadie ve el vestuario, ni los gestos, ni la apariencia que adquieren. Lo valioso es aquello que van a transmitir. Por ello se les confiere importancia más allá del respeto y según sus cualidades se les convoca para liderar, para planificar, para aconsejar, para ser estrategas o por su alegría, por su afecto o por su percepción estética.

Su vidas en pareja no es diferente a la de los demás, también pueden tener hijos y quienes no han procreado siempre podrán ocuparse de cuidar a otras personas así como otros cuidaran de ellos.

Muchas culturas han sido avasalladas en pro del desarrollo, a estas tribus del norte se les confinaron a reservas y secuestraron a su infancia para “civilizarla” en centros de internamiento, lugares donde muchos niños y niñas también fueron objeto de abuso. La civilización inició así una secuela que la cultura indígena desconoce como propia y que hoy trata de curar. Aún hoy existen indígenas del norte de América buscando a su familia.

Pero también aún hay sabiduría, aún quedan restos de una antigua organización social de la cuál debiéramos aprender.

Haríamos de este mundo, un mundo mejor.

Abencia y Alicia, el SI de las mujeres


Triste historia la de estas dos mujeres.

Tristeza que terminó en tragedia. Tragedia que se inició cuando decidido el amor no se tomó un rumbo cierto.

Rumbo definido y que de alguna manera absurda se “consagra” con el matrimonio.

El sí de las mujeres en este caso, y en muchos otros similares, es vedado por la sociedad.

La tristeza entonces, se inicia también, con estas normas, hechas para sociedades machistas como la nuestra, homofóbicas, como la nuestra, absurdas, como las más.

Si Abencia y Alicia hubieran llenado otros coliseos con sus voces y su alegría, el sí de las mujeres hubiera sido posible y reconocido como cierto.

Tanto pesar quizás se hubiera evitado, tanta angustia, celos, miedos, tanto sentirse señaladas por la sociedad como machonas, raras, torcidas…..si solamente hubieran podido vivir como se les antojaba y como querían, sin que nadie, se hubiera atrevido a señalarlas con el dedo acusador …ese dedo que muchas veces apesta.

El sí de las lesbianas….el sí de los homosexuales…ojalá alguna vez sea posible en nuestra sociedad!!


Nota: Abencia Meza y Alicia Delgado eran dos cantantes vernaculares de Perú que tenian una relacion muy "controversial", todos sospechaban que tenian una relacion sentimental, pero nunca la asumieron. Lamentablemente, Alicia Delgado fue hallada muerta, los medios y la opinion pública no dudaron en culpar a Abencia y pese a no tener pruebas en su contra, la encarcelaron, ella llevó su pena y luto en la prision, sin ser sentenciada. Tras muchos meses de tratar de demostrar su culpabilidad, ante la falta de pruebas, la liberaron (extraña justicia la de mi pais, que retienen en prision a gente inocente hasta ya no poder probar su culpabilidad... ¿que paso con eso de: "inocente hasta que se pruebe lo contrario"?.. en fin, si les interesa la historia pueden buscarlas en google...

martes

CONFIESO QUE HE VIVIDO


(a la manera de Neruda)

Sí, he vivido, he amado, he aprendido.

Vivo, amo, aprendo.

La vida ha sido buena conmigo, me ha dado una hija y un hijol, un marido y padre (de mis hijos) extraordinario. La vida me ha dado muchas y excelentes oportunidades de aprender y de seguir adelante.

He pasado tiempos muy difíciles, en los que yo era ciega y el mundo giraba alrededor mío como un remolino tenebroso.

Tiempos difíciles para mí y para mi hija, tiempos en los que yo era una roca, dura y ciega, sin ofender a las rocas que las hay hermosas e imponentes, lo digo por mi nulo entendimiento a su opción sexual, a su amor lésbico.

Tiempos que ahora puedo ver con la misma claridad y la misma autocrítica de los buenos y lúcidos historiadores cuando estudian el pasado.

Tiempos que, felizmente, y no sin esfuerzo de todas las partes, han quedado atrás.

Abrir los ojos y la mente, superar los miedos, las culpas, asumir el derecho a ser como queremos, a amar, a ser ateos o religiosos, a respetar y luchar por nuestros propios ideales …todo eso exige de nosotros un esfuerzo grande.

Todo ello exige de nosotros actitudes de amor, de temple de acero, de aceptación, de comprensión, de respeto.

Una actitud humana, por decirlo de la manera más bonita.


¡No debemos perder la oportunidad de ser felices hoy, mañana no sabemos…!

Cuando mi hijo se entero que su hermana es lesbiana


Cuando mi hija le contó a su hermano que es lesbiana, él dijo:"ya lo sabía, no te preocupes por mí, igual te quiero y te querré siempre”
Nosotros, papá y mamá, no se lo habíamos dicho antes. Consideramos la diferencia de edades, (cuando nos enteramos, el era un adolescente), y asumimos que quien podía decirlo mejor que nosotros era ella misma y quien debía decirlo era ella, nuestra hija lesbiana.
Mi hijo fue más sabio que nosotros mismos.
El mismo me dijo un día que no era tolerancia lo que el sentía , él me dijo, casi textualmente:
“Se tolera lo que uno no acepta o no soporta, algo como el dolor físico, y yo a mi hermana la quiero y la respeto y sus asuntos privados son solamente de ella y de nadie más…¡así que yo no la tolero, la quiero!”
Yo misma sería muy bendecida si tuviera un hermano como él, y una hermana como mi hija, pero no los tengo, y en algunos momentos de mi vida los he necesitado muchísimo.
Esta etapa de nuestra experiencia me hace valorar muchísimo lo que significan los hermanos, es verdad que no los escogemos (como sí hacemos con los amigos) y debemos aprender a convivir con ellos, a quererlos y defenderlos y a respetarlos por sobre todas las cosas, cuando lo merecen.
Y cómo aprendemos?...pues, la respuesta es simple: nos lo enseñan nuestros padres, u otras personas mayores, y, lo que es más importante, aprendemos nosotros mismos, ¡por nuestra propia voluntad y con nuestro propio esfuerzo!
Estoy agradecida a la vida por mis dos hijos así como son. ¡Son lo mejor del mundo para nosotros!

Nosotros, los cuatro, tenemos la dicha de poder decir : “uno para todos y todos para uno”.

jueves

respuesta a una madre

Hace unos dias me llego un comentario anonimo que dice:

"soy madre de una niña de 17 años, estoy muy mal por lo que me está ocurriendo, aveces lo entiendo y otras no, tengo miedo y tengo también la esperanza que sea algo pasajero y que es solo parte del proceso en la busqueda de la identidad. creo tener una depresión y me culpo constantemente, tengo miedo por mi otra hija menor que tiene 7 años que se de cuenta lo que le pasa a su hermanita. por fa necesito algunas palabras que disminuyan lo que siento dia a dia. "

No tengo otra manera de responderle que por medio de un post publico:

Muchas gracias por escribirme.

Me doy cuenta de su angustia y comprendo muy bien que se sienta mal.

Yo no soy psicóloga ni psiquiatra, soy una madre como Ud. y ya he pasado por lo que usted está pasando ahora. Sólo puedo decirle que en estos momentos es muy importante que Ud. converse muchísimo con su hija, ella tiene 17 años, ya no es una niña, es adolescente y está descubriendo su sexualidad, lo cual no debería ser una pena, ni un problema, mucho menos la causa de su depresión.

Usted no tiene la culpa de nada!! Los seres humanos tenemos derecho a nuestro desarrollo sexual sea heterosexual u homosexual. Lo importante es que usted esté cerca de su hija, que hable con ella, que ella pueda tener la certeza de que no la van a juzgar o echar de casa, que se sienta acompañada, segura, que pueda decirle libremente que es lo que le está sucediendo y que en todo caso, sea heterosexual u homosexual, ella debe saber que usted estará siempre a su lado.Es su hija y usted la ama y estoy segura de que ella también la ama.Además, seguramente usted le ha dado una buena educación y ella sabe cuáles son sus valores morales y sus límites.

Es muy importante que no la deje sola, quizás es solamente como usted lo dice, que es un proceso, que ella está en búsqueda de su identidad.De ningún modo ella será un "mal ejemplo" para su niña menor, y por eso es importante que usted sea capaz de hablar con la hija de 17.

Usted me dice que tiene miedo, es cierto, yo también lo tenía, pero era el miedo a que sea juzgada, señalada...el miedo a la homofobia.. que mi hija iba a tener en la vida, pero, una vez que comprendimos que ella es fuerte, segura y decidida,(así le hemos enseñado!) y que ha aprendido a defenderse y a tener claridad sobre su homosexualidad, y que vive una vida digna y feliz, pues, el miedo se acabó.

Una vez que logren esta comunicación ustedes deben decidir si la niña pequeña debe saberlo.... o si esperan a que crezca un poquito más o si se dan un tiempo antes de decirle.

Le aseguro que cuando sean capaces de conversarlo abiertamente, sin prejuicios morales o religiosos o de cualquier índole, y sin que ella se sienta juzgada o mala hija...entonces las cosas van a a ser mejores y más simples para ustedes.

Tome las cosas con coraje, con ese mismo coraje que tuvo desde que su hija mayor nació. Usted es una madre fuerte y muy amorosa, se lo digo porque el solo hecho de escribirme sobre el asunto me hace pensar en ello.

Si usted se siente deprimida debe buscar apoyo, quizás un psicólogo o un terapeuta de familia, o alguien en quien confiar, pero le digo que , de acuerdo a mi experiencia, la depresión solamente nos limita y no nos permite ver las cosas claras, vemos solamente el lado oscuro y de eso no se trata la vida!

Animo, converse con el corazón en el cerebro, hable con su hija con toda la sinceridad, con calma, y con todo el cariño que tiene usted por ella.

Gracias por escribirme y que todo les vaya bien, siempre!

DECALOGO DE HIJAS E HIJOS HOMOSEXUALES PARA MADRES Y PADRES HETEROSEXUALES

1.- Intentarás con todo tu raciocinio, con todo tu corazón y con toda tu paciencia comprender la poca sabiduría o la ignorancia de tus padres sobre la homosexualidad.

2.-Amarás a tus padres, como ellos te aman, a pesar de sus errores e intransigencias, porque sólo con el buen amor se pueden resolver las diferencias.

3.- Una vez que tus padres conozcan tu opción sexual, no mentirás, porque solamente en base a la verdad surgen los entendimientos.

4.- No pretenderás que te comprendan inmediatamente; tus padres tienen derecho a la duda, al miedo y a la preocupación por ti y por tu futuro.

5.-Responderás con sinceridad a sus interrogantes, siempre y cuando no violen tu intimidad.

6.- No fingirás amores heterosexuales solamente para darles tranquilidad. Es mejor para ellos saber que eres fuerte, capaz de defenderte y de defenderlos a ellos de los chismes, de la
homofobia y de vivir feliz y dignamente, con quien escojas como pareja.

7.- No confundirás la legítima opción de género y sexualidad con la ilegítima opción de libertinaje; la primera es parte de tu derecho como persona humana, la segunda es el descrédito para tus propias reivindicaciones.

8.- No utilizarás amenazas de irte del hogar porque no te comprenden, tratarás en la medida de lo posible de hacerles comprender que tu opción sexual no te hace mejor ni peor persona.
Pero, dado el caso de que, a pesar de todos tus empeños, no te entiendan, te agredan o hagan tu vida insoportable; optarás, si así lo decides, por alejarte y buscar ser feliz; dejando siempre las posibilidades de acercamiento y perdón, sin caer en chantajes o abusos físicos o emocionales, de manera recíproca.

9.- Aprenderás, junto con ellos, a reírte de sus bromas, a escuchar sus impertinencias, y sus chistes heterosexuales, porque no hay mejor remedio para todos los líos y pesares que reírse de los mismos.

10.- Por último, harás todos tus esfuerzos para ser feliz, porque tu felicidad es el triunfo de tus padres y tuyo propio, sobre todos los prejuicios de los demás.

viernes

DECALOGO PARA MADRES Y PADRES DE HIJOS HOMOSEXUALES


1.-Amarás a tus hijos, sea cual fuere su orientación sexual, por sobre todas las cosas en este mundo.

2.-Intentarás con todo tu raciocinio, con todo tu corazón y con muchísima paciencia, comprender y aceptar su orientación sexual.

3.-No te entrometerás en sus asuntos privados, precisamente porque son privados, y merecen respeto.

4.-No juzgarás a tu hija o hijo homosexual, porque no te gustaría que te juzguen a tí por amar a tu pareja.

5.-No hurgarás en sus cosas personales porque tienen derecho a la intimidad, como tú lo tienes.

6.-No los abandonarás porque el abandono conduce a la más profunda soledad y a la depresión; y esto puede llevar a tu hija o hijo, al consumo de drogas y alcohol para tratar de ahogar el dolor que le producirá el sentirse abandonado por sus padres.

7.-Aprenderás junto con él o ella, a reírte de sus ocurrrencias, de sus bromas homosexuales, de sus íconos, porque no hay mejor remedio para todos los líos y pesares que reírse de los mismos.

8.-Defenderás a tu hija o hijo homosexual de todos los chismes y maledicencias de la gente, como sólo tú sabes hacerlo, porque tienen derecho al buen nombre y a la buena honra como todo ser humano, y porque no hay mejor manera de callar las habladurías y los chismes que, andar con la frente en alto y con la verdad por delante.

9.-No te sentirás culpable por su orientación sexual, porque la libertad y el amor no pueden ir contra la naturaleza de los seres.

10.- Por último, vivirás alegre, disfrutarás de los éxitos de tus hijos, sean o no sean heterosexuales, y serás lo suficientemente sabio como para estar a su lado para ayudarlos y acompañarlos a salir victoriosos de sus fracasos, y así ¡serás amado y respetado lo que te quede de vida!

martes

"Cinco minutos después de que mi hija me dijo que es lesbiana..."

Solamente cinco minutos después de que mi hija me dijo que amaba a otra mujer... si solamente cinco minutos después yo me hubiera detenido en la vorágine que se formó en mi cerebro y en mi corazón...si hubiera tomado las cosas con más calma, habría sido capaz de mirar fijamente a los ojos de mi hija y entonces me habría dado cuenta de que: ¡¡seguía siendo mi hija!!

Nada había cambiado en ella, ¡seguía siendo la misma de antes de que nos lo dijera!
Yo era la que estaba obnubilada, no sabía qué decir, ni qué hacer...yo estaba alterada, ella estaba asustada, y solamente después pude comprender el gran coraje que ella había necesitado tener para decirnos, a su padre y a mí, la verdad, su verdad.

Y ella, felizmente, supo defender y persistir en su verdad.
¡No hay libertad más grande que la de defender sus principios y vivir de acuerdo a ellos, sin engañar ni mentir a nadie!

¡Y estoy orgullosa de mi hija lesbiana!
Ella ha cambiado con el tiempo sí, pero ha cambiado para ser mejor, para ser más comprensiva, más sabia y no juzgar a las personas sin tener motivos valederos para hacerlo.
Su persistencia, su fuerza, su coraje, su integridad de ser humano, (y en esto no valen las categorías de género o de homosexualidad o bisexualidad), me han demostrado a mí misma, y a su padre, que la hemos educado bien, y esta certeza es suficiente para no tener ni abrigar culpas inútiles.
¡No hay alegría más grande que vivir sin culpas y saberse amado!

viernes

¿Dios es heterosexual?


Dios es heterosexual?.....cómo saberlo?.... cuando mi hija me dijo que era lesbiana, uno de los muchos pensamientos míos fue: ¡¡Dios mío!!...y ahora?...qué hacemos?

En todos los años que tuve, y sufrí, mi "educación cristiana", jamás nos hablaron del "sexo y Dios", "de las opciones sexuales y Dios", "del amor homosexual y Dios", del amor (solamente amor) sí, y mucho, pero con muchos prejuicios y sentimientos de culpa a raudales.

A pesar de mi agnosticismo, me quedó grabado ese pensamiento cristiano que dice: DIOS ES AMOR, y si dios es amor y el amor puede ser heterosexual u homosexual, entonces, ¿porqué juzgarlo?, ¿porqué negarlo?, ¿porqué condenarlo?.

Si somos cristianos, a pesar de los sufrimientos y los prejuicios de esta religión, digo, si somos cristianas y cristianos, pues, entonces, ¡la homosexualidad no debiera ser para nosotros ningún problema!

Problemas reales, y pecados reales, son, para mí, por ejemplo: la drogadicción, el alcoholismo, la bulimia, la anorexia, el crimen, la trata de blancas, la pedofilia, la mentira mordaz, la crítica chismosa y dañina,la tiranía, la esclavitud, el narcotráfico, el tráfico de armas, la prostitución infantil, las violaciones, y le siguen una larga lista de maldades de las que somos capaces algunos o muchos humanos.

Y, en esta larguísima lista no se encontraba mi hija, ¡felizmente, en ninguno de los casos!, cuando ella nos contó que era lesbiana.

Y, sin embargo, yo reaccioné como si mi adorada hija fuera un "pecado andante"... luego, me he preguntado muchas veces el ¿porqué de esta manera de reaccionar ante un hecho tan natural y normal?
¡Pues, he llegado a la conclusión de que fue precisamente por todos mis años de sufrir la religión cristiana!

El cristianismo nos enseña y nos "regala" una pesada, muy pesadísima, carga de tristezas, de culpa, de condenas gratuitas a todo lo que la iglesia considera "malo" y que se escapa a sus dominios ideológicos y económicos, por supuesto.

Yo soy agnóstica, y casi siempre atea, pero, sin embargo, respeto mucho a las mamás cristianas, que tienen hijos homosexuales o heterosexuales, y me gustaría recordarles eso que dice que DIOS ES AMOR...y si lo tienen de veras en sus corazones, y si creen en él, pues sus hijos homosexuales también creen en un Dios, -pues ustedes les han enseñado a creer- y a ese Dios recurren para que los ayude a encontrar la fuerza para enfrentarse a la verdad, a ese mismo Dios recurren para que les de fuerza y coraje para decirles a ustedes que son homosexuales!

Y Dios, a través de ustedes, debe dar una respuesta coherente con su sabiduría, y Dios debe abrir sus brazos de amor, de comprensión, de paciencia, de no prejuicios, de tolerancia, ¿no les parece?

¡Felices aquellos que tienen un Dios al que recurrir, porque además de que Dios es el amor absoluto, Dios también comprende, perdona, no juzga y si de veras existe, cuida a sus hijas e hijos; sean homosexuales, heterosexuales, bisexuales o sea que se enamoren, con amor verdadero, de un ser extraterrestre, si esto es posible!

¡Felices aquellos que creen, porque, en verdad, viven menos solos!

De mi agnosticismo o de mi ateísmo soy responsable yo sola y mi conciencia. De esto hablaremos otro día.

miércoles

Por favor padres, ¡no miren por el agujero!


Existe la idea equivocada de que los padres, sobre todo la mamá "deben saber todo" lo que les pasa a sus hijos.
Quizás esto sea válido cuando los hijos son pequeños y debemos preguntarles siempre, cosas cómo por ejemplo: ¿cómo te ha ido en el colegio, diste bien tus exámenes, te has lavado las manos, te cambiaste la ropa interior, tuviste algún problema, te caíste, hiciste todas tus tareas, ya te lavaste los dientes, etc.etc,etc....?

Pero, cuando los hijos crecen y cuando su cuarto es su frente de batalla y le pertenecen sus cosas y sus asuntos.....porqué las mamás debemos ser fisgonas permanentes?

Y, cuando mi hija nos contó que era lesbiana, yo pensaba -equivocadamente- que en algún lugar podía encontrar la respuesta a su homosexualidad, y el lugar, -así lo creía entonces- "su lugar", era también, y exactamente, su habitación, su escritorio, su casa!
Ese lugar que le proporcionamos para que viva tranquila, para que pudiera hacer todas las cosas que tenía que hacer como estudiante universitaria.

Y, a pesar de mi curiosidad, a pesar de todas nuestras discusiones de entonces, a pesar de mi necesidad de saber todo, no me atreví nunca a mirar por los agujeros.

Les pido que no lo hagan porque pueden encontrarse con cosas, cartas, objetos, o que sé yo, que solamente les causarían más interrogantes, más problemas, y más incomprensiones.

Como padres heterosexuales sabemos que tenemos derecho a cerrar la puerta de nuestra habitación cuantas veces sea necesario, sabemos que ese "nuestro lugar" es sagrado y merece respeto.

Alguna vez escuché algo sobre los ángeles que decía que ellos -los ángeles- cuidan siempre a los humanos; que están a nuestro lado, mirándonos y protegiéndonos, pero que, cuando los seres humanos tenemos sexo, ellos, -los ángeles- se dan la vuelta, nos dan la espalda y extienden sus alas para aislar y ocultar nuestro lecho de amor, ¡y con sus propias alas!
Si los ángeles, que de algún modo son humanos, con toda su sabiduría son tan cautos, porqué nosotras las mamás de hijos homosexuales no podemos aprender un poquito de ellos?

Yo no sé cómo la hacen los curas, con tantísimos secretos y muy graves que les cuentan los otros! Pero, a mí, particularmente, no me gusta enterarme de los detalles, no me gusta mirar por los agujeros de las puertas si están cerradas, no me gusta meterme sin permiso, en ningún lugar habitado.

Fisgonear, rebuscar, meterse en las cosas de otro, equivalen a violar su intimidad, enterarse de los secretos de los otros no es bueno, salvo que ellos mismos los compartan con nosotros.

Y nuestros hijos, heterosexuales u homosexuales, saben muy bien qué cosas nos contarán y qué no, y lo saben porque son tan sensibles y tan independientes como nosotros mismos les hemos enseñado.

Además, y por último, los secretos de las personas nunca están en sus habitaciones o en los cajones de sus muebles, o en los bolsillos de su ropa...los máximos y más serios secretos siempre están guardados en el cerebro y en el corazón.

Cuando nuestra hija lesbiana nos confió "su secreto" reaccionamos apresuradamente; no lo hagan ustedes, esa máxima confianza se debe devolver con paciencia, con respeto, con mucha confianza porque es una muestra de amor, es un pedido de nuestro hijo homosexual que dice:
"llevemos la fiesta en paz" porque así soy y así seré siempre y no quiero perder a los seres que más amo en la tierra!

jueves

algunos textos para padres o familiares de homosexuales

Instrucciones para descargar los textos:

Dar click en el link que aparece abajo (el nombre del texto que desea descargar)

OJO:
No importa que en la pantalla salga como que el texto estuviera mal (cuadraditos y cosas extrañas) o que pongan "esta protegido"... en la parte de abajo hay una flechita verde que dice "download" dale click alli y escoge donde guardarlo... te bajara en pdf, texto o archivo comprimido y estara PERFECTO para ser leido!!! no te pide cuenta ni e-mail ni nada.

Suerte y ojalá los textos te ayuden en algo!




Textos para padres o familiares de homosexuales
que se pueden descargar de la web:


Fuente: http://www.buxaralibrosles.es/

lunes

mi hija es lesbiana..¿ahora que hago?




Soy mamá de una hija y de un hijo, cuando mi hija tenía l8 años nos dijo que estaba enamorada!!
El asunto es que estaba enamorada realmente, pero de otra mujer!!

La conmoción surgió y dio paso al miedo, a la culpabilidad y a preguntarnos constantemente y sin pausa: ¿Qué habíamos hecho mal?...¿Porqué nos pasaba esto?...¿porqué ella, nuestra nena adorada, nuestra chinita linda, podía estar enamorada de otra mujer?...

Realmente la ignorancia es la madre de muchos atropellos, la ignorancia que viene desde la escuela, que se valida con la religión cristiana, deviene en la aceptación conciente o inconciente de muchos prejuicios, de mitos absurdos y de muchos conflictos sin sentido.

Porque por nuestra propia ignorancia y por nuestros temores vivimos, a partir de entonces, muchos días de angustia, de pena, de peleas constantes y sin pausa con nuestra adorada hija.
Personalmente, como mamá, como mujer, como profesional, no podía ni quería abrir mi mente y mi corazón para aceptar a mi hija.
Como mamá, como mujer, como profesional quería comprender, entender, saber que era lo que le sucedía a mi hija.
Tenía la idea de que si me oponía a ella y a sus ideas homosexuales podía lograr que cambie. Pensaba que, con ayuda de un psiquiatra quizás o de médicos, y análisis químicos y todas esas cosas podríamos lograr que ella cambiase de orientación sexual y decidiera al fin ser como todo el mundo, ser “normal”.
Realmente fue un tiempo duro y de muchos conflictos.
Nuestra relación de pareja no se afectó muchísimo pero vivíamos una etapa de silencio y de distanciamiento con nuestra hija…vivíamos como nunca lo habíamos hecho ni hubiéramos querido hacerlo…ella lejos de nosotros y nosotros en un silencio doloroso y absurdo.
Hablábamos por teléfono, porque además ella vive lejos de nosotros, y sentíamos que realmente la estábamos perdiendo…tan lejos y, sin embargo, tan cerca de nuestros corazones y de nuestros pensamientos de cada día, de cada noche, de cada hora…
A pesar de todo ello no dejamos de viajar, veníamos cada quince días o cada fin de semana si era posible, porque de ningún modo queríamos alejarnos definitivamente, porque para nosotros la familia –nuestra familia-siempre ha sido lo más importante y lo más valioso, esos lazos dorados de amor y de ternura, de solidaridad, de seguridad, de fortaleza, nos permitieron, entre otras cosas, por ejemplo, superar en nuestra provincia los duros años de violencia, juntos.
Juntos habíamos sobrevivido y juntos queríamos seguir siempre.
Mi hija estaba y está enamorada de una jovencita hermosa e íntegra y lo reconozco así porque ella jamás alentó, en mi hija, ni ira ni rencor contra nosotros, pudo haber logrado que mi hija nos odiara y que se alejara aún más de nuestra familia, pero jamás lo hizo, al contrario ella y su familia le sirvieron de soporte y de consuelo para las largas horas de tristeza que vivimos juntos y separados.
La enamorada de mi hija, nos dio siempre lecciones de honor, de fidelidad, de integridad moral y psicológica, a través de ella también aprendimos.


Por el amor de las dos que era y es fuerte y constante, un buen día comprendimos que era absurdo seguir insistiendo en nuestra posición de padres “adoloridos”, de padres que querían comprender, entender, saber…simplemente decidimos que ya no más estudiar el asunto, ya no más tratar de entender las teorías y las especulaciones mil de las mil corrientes distintas, simplemente amamos a nuestra hija y la aceptamos como es ella.

La homosexualidad de mi hija ya no es motivo de miedos y angustias, su relación de amor le da felicidad y alegría y eso es lo que siempre hemos querido para ella!

Es increíble pero nuestras ideas sobre la homosexualidad estaban muy contaminadas, y digo que es increíble porque los dos, mi esposo y yo, somos personas “cultas”, profesionales, intelectuales, amamos la poesía, el arte, la belleza de la vida…y cuando la vida nos puso a prueba con esta nuestra hija homosexual, simplemente, no sabíamos ¿qué hacer?.
Si alguna gran lección hemos aprendido es que no debemos tomar decisiones apresuradas sobre los asuntos de las personas que más amamos en la vida; en el caso de la homosexualidad, no vale para casi nada, más que para información general, el estudiar las teorías y las corrientes sobre la misma…amamos a nuestra hija y lo que debimos hacer desde un principio era aceptarla y después intentar comprender en la medida de lo posible el asunto.
Al fin y al cabo existieron y existen en la historia del arte, de la ciencia, de la literatura, muchos homosexuales, hombres y mujeres que han sido y son seres humanos excepcionales y que han dejado maravillosos legados para la humanidad, allí están Leonardo Da Vinci, Marguerite Yourcenaire, Maria Elena Walsh, Michel Foucault, Oscar Wilde, Virginia Wolf, Marcel Proust, entre otros.

No es un asunto de orientación sexual, o de género, es un asunto de convivencia humana, de educación, de honestidad, de aprender a vivir en paz, con justicia, con moral, en libertad.

Comprender que el otro tiene derecho a seguir su propia naturaleza, aceptar que su naturaleza puede ser homosexual, bisexual o heterosexual, aceptar que sus sueños son diferentes a los nuestros, aceptar que no tenemos derecho a decidir sobre los sueños y el amor de nuestros hijos nos hace libres y nos ha dado además la medalla de padres más amados y más respetados también.

tengo dos hijos




Como muchas mujeres en el mundo, tengo dos hijos.
La mayor es una dulzura de mujer, sabia, comprensiva y alegre...casi siempre su risa logra sacarme de los momentos temibles, depresivos, conflictivos, es una mujer increíble, fuerte, constante y enamorada de otra mujer, así de simple y así de complicada y honesta consigo misma.
Logró sacarme de mis "límites mentales" por un buen tiempo...hasta que decidí aprender, estudiar, leer, investigar y finalmente comprender !
No saben la delicia que es comprender y aceptar.
A partir de entonces mi relación con ella es extraordinariamente humana y muy respetuosa.
Amo a mi hija mayor por su coraje y su valentía de haber sido capaz de abrirme su corazón y su mente y ayudarme a comprender que más allá de lo que se vé comúnmente hay otras opciones, existen otras formas de amar, extraordinarias, morales y ejemplares también.
La historia de mi segundo hijo es una historia joven de caballerosidad, curiosidad y amor...la dejo para la siguiente oportunidad porque también me llena de ternura y de admiración.

dia del orgullo


He caído muchas veces y me he levantado también muchas más, he quedado adolorida, triste, deprimida...sin embargo,me he levantado y he renacido y me siento orgullosa de ello.

El "Día del Orgullo" se traduce para mí, en el orgullo inconmensurable de haber aprendido!!

Después de tanto estudiar, investigar, analizar...un buen día me dije a mi misma: vamos, levántate y anda, abre los ojos y aprende.Aprendí que no todos los seres en este mundo pensamos de la misma manera, no amamos, ni vemos el presente y el futuro de manera idéntica....somos individuales y por derecho propio somos diferentes...y sin embargo, qué parecidos que somos todos!!

Aprendí que una mujer puede amar a otra mujer y que un hombre puede amar a otro hombre con la misma intensidad y las mismas ansias que una mujer puede amar a un hombre o que un hombre puede amar a una mujer!

En la variedad, en la igualdad y en las infinitas formas de amar está el sabor de vivir!

Y, el saber vivir está en la paz y la serenidad de aceptar que existen estas diferentes y únicas maneras de amar y de amarse!Que vivan todos los gays, las lesbianas, los transexuales, los travestis...que vivan todos los seres humanos capaces de amar bien, con serenidad, con locura,con fe, con trabajo,con solidaridad y sobre todo con ganas de cambiar este mundo y hacerlo más humano y de colores!